| P. Diego Tineo junto a feligresía de Licey al Medio (foto de archivo parroquial) |
El
villabaense lo sabía desde el principio, tenía claro que los sacerdotes
diocesanos están de paso en las comunidades a las que son asignados
Juan Pablo Jiménez (Licey al Medio,
Santiago).-
Su
carisma lo distinguió en su paso por Licey al Medio. Un cura de almas con la
capacidad de generar empatía. Trabajador incansable que siempre tenía un
compromiso y que cumplía a cabalidad con los deberes que asumía.
El
lunes 7 de febrero convocó a su Consejo Parroquial, el cual, durante cinco años,
lo había acompañado de manera eficiente en la toma de decisiones en pos del
bienestar de las almas de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús.
“Queridos
miembros del consejo, mi tiempo aquí ha concluido, he sido trasladado”. Así
anunció. “Tenemos que dejar todo listo para recibir al nuevo sacerdote”.
Añadió
luego de sentir en la asamblea convocada un sentimiento de despedida y de
sincero agradecimiento por su esfuerzo de guiar adecuadamente una iglesia con
las exigencias y relevancia de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Licey,
en medio de la pandemia.
Motivó
las acciones pastorales hasta el último momento de estadía en la casa curial de
Licey, organizando el taller de liturgia con el padre Francisco o dándole forma
al encuentro de ministros del domingo 20, pese a que la carga de la actividad
descansaba en los hombros de los diáconos.
Parte
de Licey, sigue en marcha, avanzando en su misión. Siendo un sacerdote abierto
al trabajo pastoral de los laicos, con la disponibilidad de escuchar por igual
a todos los feligreses. Se marcha agradeciendo los servicios de sus
colaboradores y orando por ellos. Se dirige a su nueva parroquia cargado de
optimismo, en marcha, con paso firme, a cumplir su nueva misión.
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