Comentario
| Homero, autor de las obras clásicas de la Ilíada y la Odisea |
Veamos el panorama actual, Rusia invade a Ucrania.
Putin acusa a la OTAN de cercarlo y por eso él “se defiende”, no contra la OTAN
“el agresor”, sino contra su vecino, quien tiene más o menos tres décadas que se
separó de su dominio y al que acusa de tener un gobierno neonazi que asesina a
sus ciudadanos con apego sentimental y cultural a Rusia.
Hagamos un ejercicio imaginativo. No son los medios
de información de la posverdad que nos están contando lo que sucede en
este conflicto bélico. No es el maniqueísmo de occidente que siempre se siente
el bueno quien nos cuenta lo que realmente pasa, pero tampoco es la soberbia de
Putin que nos ilustra sobre lo acaecido. Sino que es el gran relator de la antigüedad,
el genial Homero, (no el de los Simpson sino el autor de la Ilíada y la Odisea).
¿Acaso sería Ulises Vladimir Putin, el dictador ruso quien al verse
acorralado ataca primero y lo hace con tal vehemencia que se atreve a asegurar
que todos los que le han sancionado pagaran por la ignominia, tal cual como
Odiseo se alzó contra los pretendientes de Penélope y tiñó con la sangre de los
afrentosos todo su palacio para volver a gobernar sobre su tierra, Donetsk y Lugansk,
digo Ítaca?
¿O Zelensky sería la encarnación del gran Ulises, “caro
a Zeus”, el protegido de Palas Atenea, en este magno conflicto que ha
mancillado su tierra pero que le ha permitido al humorista mostrar su carácter,
dando visos de hombre de temple y otorgándole un sitial entre los aguerridos y
valientes? ¿Es Zelensky un héroe como Odiseo o un títere como Iro al creerse en
derecho de mendigar aupado por sus supuestos defensores, pero con el único interés de invalidar a Putin a nivel internacional?
¿Qué diría Homero? ¿Solo Putin es el malvado en esta
historia? ¿Dejó de ser Ucrania frontera imperial entre Rusia y Occidente para
convertirse en un chivo expiatorio con el fin de desestabilizar al Kremlin e impedir el
deseo de un mundo multipolar y así romper la hegemonía estadounidense, y de sus
vasallos de la OTAN? O simplemente, ¿se uniría Homero a uno de los bandos? Tal
vez nunca lo sabremos, lo que sí sé es que en política exterior los “hechos” se
cuentan según los intereses geopolítico de quienes poseen la agenda en el mundo
que circunda el medio que “cuenta la noticia". Por eso, solo nos toca implorarle
a Dios su amparo y que cuide a los inocentes de Ucrania y evite una metedura de
pata de quienes se creen dueños del mundo.
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